lunes, 4 de diciembre de 2006

006 - 30 de Abril de 1983 - 2da Parte

He corrido en la espesura por no sé cuanto tiempo. Y aunque estoy seguro que mi dirección es norte, no estoy seguro si la estación de servicio esté a mis espaldas. Hay sonidos por todos lados, aunque los cánticos frenéticos me llegan claramente pero a su vez escucho los ecos en otros puntos del bosque.

El suelo se hace cada vez más irregular y en la oscuridad no puedo distinguir si estoy pisando raíces, rocas o lodo. Disminuyo la velocidad y me concentro unos segundo con los ojos cerrados, al abrirlos puedo distinguir las formas dependiendo de su calor y por lo menos ahora podré saber donde estoy parado. Miro a mis alrededores, pero no veo a ninguna persona en la zona. ¿Dónde estoy? No sé para donde avanzar y el lugar realmente es pesado, cuesta respirar con normalidad y todo parece hostil, incluso las pequeñas criaturas nocturnas que pululan buscando alimento.

El sonido de mis pasos se confunden con los sonidos nocturnos y los cánticos ya no son tan claros, ¿será que me he alejado? No lo creo, seguramente solo dejaron de gritarlos.

Esto me da mala espina, no sé a lo que me estoy enfrentando aquí, aunque si están festejando la última Noche en la que las Brujas podían bailar y satisfacer a su Señor, no es nada bueno lo que voy a encontrar. Pero intento tranquilizar mi mente, la mejor defensa es el coraje y no puedo rendirme al temor.

La luna llena se alza imponente en el cielo despejado de abril, pero los árboles altos hacen que las sombras reinen a mi altura. Es una buena idea subirme a alguna rama alta para ver si puedo encontrar un punto de referencia en este laberinto natural. Me aferré a un viejo árbol cuyas raíces salían como tentáculos de su base y comencé a trepar; no me costó mucho llegar a una altura considerable, las ramas aún eran gruesas y me sostengo de una mientras piso una inferior. Giro cuidadosamente, mirando todo el bosque ¿Dónde están? No puedo distinguir siquiera la ruta o el parador. Veo que la humedad es grande y una densa neblina decora la copa de los árboles en una dirección que ahora no estoy seguro que sea el norte. Es lo único extraño que logro ver desde acá y creo que será lo único que me guiará a algún punto.

“No me queda más remedio que seguir en esa dirección”.

No sé que hora es, ni cuanto tiempo habrá pasado desde que dejé la estación de servicios. Pero eso tampoco me inquieta demasiado en este momento.

“¿Cuánto tiempo llevamos perdidos en este laberinto?” dice una voz impaciente. “No podríamos saberlo, sin referencia solar y teniendo que descansar luego de cada pelea, que parecen no acabarse nunca” contesto con los ojos cerrados. “Deberían agradecer que encontramos curaciones y alimento en los rincones menos pensados” acota la voz ronca de mi amigo Cook Tutan. No puedo negar que esto parece un juego retorcido de un niño con un puñado de hormigas en su caja de arena, poniendo trampas y enemigos en cada recoveco. Lo único que sé es que saldré de este hueco para poder contar la hazaña.

Y logré superar aquella dura prueba, y salí a la luz del desierto. Cada vez que recuerdo esas semanas dentro de aquel infierno me regocijo de poder estar aquí, vivo.

La niebla ahora es visible, llegué por fin al lugar que había visto desde la copa del árbol.

Fue como cruzar una puerta con una cortina en ella, luego no llegaba a ver más allá de unos centímetros de mi propia nariz. No hay sonidos aquí, ni siquiera mi propia respiración. El corazón se aceleró, de repente me sentí en peligro; es como si estuviese rodeado. Metí mi mano en mi bolsillo trasero y saqué mi pequeña bolsa, un poco más grande que una billetera, aparentemente vacía, pero contiene muchos secretos. Meto mi mano y el brazo se hundió hasta el codo dentro de la abertura; al sacarla, extraje mi cimitarra y repito la operación, esta vez sacando un antiguo anillo que hacía tiempo que no usaba, me lo coloco y susurro “Pelderas”, la palabra se perdió instantáneamente en este terrible silencio. Para mi agrado el anillo se iluminó tenuemente y sentí un cosquilleo por toda mi piel. Ahora puedo seguir adelante.

Avanzo, ahora con más precaución pero decidido.

Siento pasos a mi alrededor, el primer sonido que escucho desde hace minutos; son como hechos por personas pesadas, algunos discordantes entre sí. Sigo avanzando, pues quiero llegar al centro de todo esto, siento que me toparé con un ejército en cualquier momento, o con algo peor.

Algo se arrastra cerca de mí, y me hizo desviar la mirada sin poder distinguir que era. Sonidos fantasmales surgen de todos los rincones, trago saliva y continúo.

Veo dos figuras dibujarse en la niebla justo delante de mí. Son humanos de eso estoy seguro, sus cuerpos enormes, espaldas anchas y brazos prominentes. Leñadores de esta zona, seguramente. “Señores, ¿me podrían ayudar? Estoy perdido” me apuré a decir, y no sé porqué, es como una mala costumbre aunque sé muy bien que no encontraría gente amable en un bosque donde escucho solo ruidos macabros por doquier; pero si yo camino por aquí, ¿porqué no puede haber otra gente amable también? Que inocente pensamiento, creo que mi amigo Cook Tutan se reiría de mí. Evidentemente estos no lo son. De hecho no creo que estén vivos: sus ojos hacia atrás, uno lleva una escopeta y el otro un rifle, la piel de sus gargantas ha sido estirada y esta plegada hacia el frente y prensada con un alfiler que brilla tenuemente, y un dibujo en su frente que no sé interpretar.

Levanta la escopeta y si no hago algo de seguro algo malo me pasará. Es como un acto instintivo, el protegerme, lo he hecho casi desde niño. Apunta directamente a mi pecho, yo sé que no soy a prueba de balas; dispara pero los perdigones no llegaron a 30 centímetros de mi cuerpo y cayeron al suelo mohoso como si hubiesen rebotado contra una pared metálica. Estiré mi brazo y dejé que la cimitarra resbalara por el caño de la escopeta hasta llegar a la culata y ahí golpee su brazo con fuerza; se desprendió un instante después pero no hay vida en su cuerpo que mi espada pueda absorber. Él solo sostuvo la escopeta con la otra mano, como si nunca hubiese tenido dos.

Su compañero se alejó unos pasos, como si supiera que él es el siguiente y me apuntó con su arma directo a mi cara, lo miré de reojo. Ese momento cuando el martillo golpea la cápsula y el proyectil sale disparado, dispersando la niebla, es como si todo sucediera en cámara lenta. La vi. Mi protección no la detuvo, también lo vi. El proyectil dio justo debajo de mi ojo. No sentí dolor, mi piel se hizo dura como roca, en ese mismo instante y doy gracias a mi anillo por ello.

Mi siguiente corte fue a su cuello y la hoja pasó limpiamente, no me detuve a pensar e hice lo mismo con el segundo. Intentó dispararme nuevamente, pero mi cimitarra movió el caño de su arma justo en el momento que escuché el disparo. No demoré en reaccionar y su cuerpo cayó inerte a mis pies.

Esto es mas serio de lo que yo pensaba, ¿qué es esto? No tengo que pensar mucho para darme cuenta que estoy enfrentando a alguien que tiene el poder para levantar a los muertos, y eso en este mundo no es algo normal.

Comencé a correr nuevamente, no quiero toparme nuevamente con alguna otra de esas criaturas.

Escucho los cánticos nuevamente y esta vez a unos cuantos metros de distancia. La niebla se abre de a poco y ante mí un pequeño claro de árboles tumbados, una gran fogata y una fiesta de depravación y muerte. Las mujeres repiten a gritos aquella plegaria que no llego a entender. Hay personas que han sido desangrados hasta morir. Reconozco algunos pasajeros del bus, sus quejidos forman una especie de siniestra melodía entre los gritos de las mujeres.

En el centro un hombre de túnica oscura alza en su mano derecha una copa y en la otra una especie de medallón. Creo que descubrí lo que está sucediendo.


~ Próxima entrega 8 de diciembre del 2006 ~

13 comentarios:

Tao dijo...

Zombies, cosa q me encanta matar a gusto. Seguire esperando, tranquilamente.

Dhago dijo...

Muy bueno mirko, me encanto, supongo que ahora viene el pogo y va a estar mas lindo todavia

Unknown dijo...

waooo me enkantan tus escritos son super cool!!! felicitaciones!!!

TYR dijo...

O.M.F.G.
Lei bien o esto se puso necromantico!!.
Wiiiiiiiiiiiiiiii!!!!
Hora del pogo!!


Saludos.

TYR.

Vanity dijo...

Yo tambien sali de ese antro al desierto, y agradeci el haberlo hecho, dentro encontre y descubri cosas inimaginables, desde hermosas hasta horripilantes; aun perduran en mi mente la mayoria de los ojos que alli encontré, aun siento las miradas de mis victimas, aun retumban en mi mente esos gritos...
...Cuidado hermanito! ya sabes que peligroso es jugar con ellos!!!
GROSO MUY GROSO EMIR!!! FELICITACIONES.

El Quinto Mosquetero dijo...

llegue aquí circunstancialmene por causas que aún trato de desentrañar.
Por lo que puedo deducir, hay mucho de comentario interno y de referencias que solo quienes conozcan los detalles que narrás sobre el personaje de tu historia pueden llegar a disfrutar plenamente. Lo que no quita que sea un relato agradable para leer.
Me agradaría conocer los detalles que me estoy perdiendo, pero igual has ganado un lector.
Desde algun lugar de nuestra docta provincia.

El quinto mosquetero.

Dm-Mafioso dijo...

jajajajaa yo que esperaba la biblia negra y me encuentro con el pequeño carandor ilustrado jajajajaja

Muy bueno mirkachu... muy bueno

Unknown dijo...

Salto del Sacred a tu relato y de aquí nuevamente al Sacred y creo que dentro de poco me voy a crear un personaje de Rol... me dirigis Manito?!!! Espero la próxima...

Dm-Mafioso dijo...

Chan!
Mirko.. volvé rápido, tu hermana anda diciendo no se que cosas de armar un pj???!!!!
Explicale que de ahí no se vuelve!

:P

Anónimo dijo...

que emocianante saber que quique, mi hermano del alma, no se olvida de su grotezco amigo a pesar de que nos separa el tiempo y la distancia y vaya a saber que mas. desde el caliente desierto que alguna vez nos unio, brindo por esta nueva lucha y por la sangre demarrada por tus manos. C.T.

Charlie dijo...

> Creo que descubrí lo que está sucediendo.
Comiste algo que te cayo pesado de nuevo?

Dm-Mafioso dijo...

Grunt tener sed
*arrojandose un poco de tierra en la calva cabeza*
Hombre de cimitarras buen peleador, Grunt pelear con muertos a su lado.
Enano Caballo Gran Contendiente, Grunt querer pelear en arena con Enano Caballo, Gran Gladiador de las Arenas de Urrik. Campeon personal de Su Majestad, el Leon Hammanu.

Grunt de Nibenay

Unknown dijo...

Muy bueno. Muy bueno.